Ruta Fulgurante


Sep
05
2011

Así nos va…

Category: Impresiones y paisajesarandanilla – 00:19
arandanilla

El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: “Es envidiable”.
Jorge Luis Borges

En muchos casos habría que aprender a callar. Ser silenciosamente alegre, pasar por la vida y las personas como un aguacero breve que apenas se recuerda con el paso de los días. Es inútil el argumentar, el encenderse o expresar abiertamente aquello que nos molesta, de repetitivo y cansino. Se nos puede tachar de tozudos, cegatos, insolentes quizá. Hay que sumarse a la envidia colectiva, a esa silenciosa sombra que se advierte en las palabras de los demás, al “te doy la razón porque es tuya” y quedarse con la razón de uno, la propia, que es la válida cuando de vivir en paz con uno mismo se trata…Es más fácil estar así…lo malo es cuando no se sabe cómo empezar el cambio, cómo dar la moneda al otro porque sencillamente, ni nos hace falta la moneda, ni nos apetece aceptarla. Siempre envidié la inteligencia, la serenidad, el positivismo. Lo material, por mucha carencia que haya vivido, me parecía absurdo envidiarlo. Aprendes de las personas que están más vacías de lo que en un primer momento parecen…quítales la buena vida y se vuelven irascibles. Ofréceles una vida mejor y no tienen bastante. Pero no tienen bastante por que el de al lado, siempre tiene más…no es justo, no es de iguales. Pero es que no somos iguales.

Admiro a las personas que han sacrificado sus años por un sueño, que lo han visto cumplido y ahora lo disfrutan. Me cansa quien constantemente ve en ese sueño un privilegio que no debería disfrutar, con esa excusa absurda de la igualdad. Si existiera la igualdad, muchas cosas iban a parecerles incluso peor. No sé, pero quizá les daba a probar lo que tanto ansían. Es fácil ser borrega conformista (y consumista, que es la raíz del problema), y dejarse llevar por la crítica fácil y copiada, que parte de la base de la ignorancia, y sólo encuentra dos o tres razones para hundir al de enfrente. Si quieres algo, lucha, si no te gusta lo que tienes, cámbialo, si no te gusta que el otro tenga lo que tú no tienes, mueve el culo del sofá, aplícate y déjate de cuentos. No envidies, actúa. Sé tú mejor, consigue superarte, y punto.

Quizá debiéramos dejar de mirar tanto el ombligo ajeno para ver por qué nosotros no hemos conseguido lo que el otro, y empezar a cambiar las cosas…Es triste…es torpe.

En fin, que es una de esas noches en que piensas, “¿Y yo para qué pierdo el tiempo en esto?” Que mejor es ignorar, que no es lo mismo que  ser ignorante, y hablar con uno mismo cuando hablar con los otros es perder el tiempo. Y si eso parece una actitud infantil porque al final todos pecamos de lo mismo, de no respetar opiniones ajenas, pues sí…después de todo sabemos de dónde viene todo…y hay verdades que se ven más allá de las palabras…

La envidia hace muecas, no se ríe.
Lord Byron

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