Ruta Fulgurante


Oct
07
2013

Terapia paliativa

Category: Impresiones y paisajes,Lita y el mararandanilla – 12:59
arandanilla

El mar siempre ha tenido una capacidad analgésica. Observarlo, con su movimiento incesante, me provoca calma. Necesitaba sentarme a meditar. Escuchar las olas. Plantearme las cosas que están sucediendo, reflexionar, mirar muy dentro de mí a través de sus ojos. No comprendo su lenguaje, misterioso, eterno. Pero me alivia. Ha bastado para reforzar mis desgastados pasos. Lleva escritos tantos nombres sobre sí mismo, tantas historias, tantos besos robados, tantas tardes de dolor y pensamientos tristes, tantos niños que han visto la maravilla y han gritado como posesos a la llegada traviesa de las olas. No puedo sino sonreír. Estábamos quietos, viendo atardecer, mar hambriento que engulle al sol, lo aprisiona, lo oscurece. Y de repente, un deseo común. La vida, la fuerza. Seguir caminando. Hemos de ver mejores días.

Lo sé…

el mar

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