Ruta Fulgurante


oct
09
2006

Tal vez mañana

Category: Impresiones y paisajes,Poemasarandanilla – 19:29
arandanilla

BREVEDAD 

De "Cuentos para pensar " 
  
He nacido hoy de madrugada
viví mi niñez esta mañana
y sobre el mediodía
ya transitaba mi adolescencia.
Y no es que me asuste
que el tiempo se me pase tan aprisa
sólo me inquieta un poco pensar
que tal vez mañana
yo sea
demasiado viejo
para ser lo que he dejado pendiente 
 
Jorge Bucay

azulita me visita

En el sitio donde trabajo a veces veo posada sobre la pared a este pequeño ser azul. Estuve trabajando toda la semana de noche, y encontrarla allí me hacía pensar muchas cosas lindas. Bueno, este post para Ro, que me dio a conocer a Bucay, nunca le había leído. Gracias, compañera, y ya ves que también aquí tienes tu espacio…Nos vemos en el curro. Un beso.

9 Comentarios »


  1. Comentario de Laura

    Hola. Bucay!!! me encanta, tiene un libro de cuentos que como dice: son cuentos que te enseñan a vivir… es precioso.
    Besos

    10 octubre, 2006 @ 23:17



  2. Comentario de dragonfly

    ¿es una libélula?

    Jajaja, como yo

    18 octubre, 2006 @ 23:29



  3. Comentario de arandanilla

    Laura, pos cuéntanos tu cuento, enga! Un saludo, flor silvestre…

    19 octubre, 2006 @ 11:45



  4. Comentario de arandanilla

    Dra! Eres tú de chiquetito, ¿no te reconoces? Pos tas más guapooooooooo! Jajajaja. Es linda con coj…Perdón!

    19 octubre, 2006 @ 11:48



  5. Comentario de Laura

    Hola, pues la verdad es que estaría encantada de hacerlo… me gustan todos pero tengo algún preferido. Si me das una dirección de correo, creo que ya me la diste, te lo envío. ok?
    Besitos

    19 octubre, 2006 @ 21:07



  6. Comentario de arandanilla

    arandanilla@yahoo.es. Si te refieres a la postal, no lo recuerdo. Me lo dices por mail. vale? Un abrazo, preciosa.

    21 octubre, 2006 @ 03:28



  7. Comentario de Laura

    Hay en una de las paredes de mi cuarto un hermoso reloj antiguo que ya no funciona. Sus manecillas detenidas casi desde siempre, señalan imperturbables las mima hora: las siete en punto.
    Casi todo el tiempo, el reloj es solo un inútil adorno de una blanquecina pared.
    Sin embargo hay dos momentos en el día, dos fugaces instantes en el viejo reloj parece resurgir de sus cenizas como un ave fénix. Cuando todos los relojes de la ciudad, en sus enloquecidos andares marcan las 7 y los cu-cu y los gong de las demás máquinas hacen sonar por 7 veces su repetido canto, el viejo reloj de mi habitación parece cobrar vida.
    Dos veces al día, a la mañana y a la noche, el reloj se siente en absoluta armonía con el resto del universo. Si alguien mirara el reloj solamente en esos dos momentos, diría que funciona a la perfección…
    Pero pasado ese instante, cuando los otros relojes han acallado su canto y las manecillas siguen sus monótonos caminos, mi viejo reloj pierde su paso y permanece fiel a aquella hora que alguna vez detuvo su andar.
    Y yo amo ese reloj y cuanto más hablo de él, más lo amo, porque cada vez me siento más parecido a él. También yo estoy parado en un tiempo, también yo me siento clavado e inmóvil, también yo soy de alguna manera un adorno inútil en una pared vacía.
    Pero tengo también fugaces momentos en que, misteriosamente, llega mi hora. Durante esos tiempos, yo me siento vivo. Todo está claro y el mundo se transforma en maravilloso. Yo puedo crear, soñar, volar, decir y sentir más cosas en esos instantes que en todos los otros momentos. Estas conjunciones armónicas se dan y se repiten una y otra vez, como una secuencia inexorable.
    La primera vez que lo sentí, trate de aferrarme a ese instante creyendo que podría hacerlo durar para siempre. Pero no fue así. Como a mi amigo el reloj, también a mi se me escapa el tiempo de los otros.
    … Pasados estos momentos, los otros relojes que anidan en otros hombres, continúan su giro y yo vuelvo a mi rutinaria muerte estática, a mi trabajo, a mis charlas de café, a mi aburrido andar que acostumbro a llamar vida.
    Pero yo sé que la vida es otra cosa.
    Yo sé que la vida, la vida de verdad es la suma de aquellos momentos que aunque fugaces, nos permiten percibir la sintonía con el universo. Casi todo el mundo, pobre, cree que vive. Solo hay momentos de plenitud y aquellos que no lo sepan e insistan en querer vivir siempre, quedaran condenados al mundo del gris y repetitivo andar de la cotidianidad.
    Por esto te amo, viejo reloj, porque somos la misma cosa, tú y yo
    Giovani Papini

    1 noviembre, 2006 @ 23:13



  8. Comentario de Laura

    Sorry por un mensaje tan largo pero intenté mandarlo a la dirección que me das y no puedo.
    Besos

    1 noviembre, 2006 @ 23:13



  9. Comentario de arandanilla

    Bueno, inténtalo a arandanilla@gmail.com…Por cierto, todo lo escrito es precioso, Laura. Sin duda precioso…te estoy muy agradecida. Me hacía falta leer algo así…Un beso desde una Andalucía lluviosa…

    2 noviembre, 2006 @ 20:03


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