Ruta Fulgurante


Oct
05
2007

Canción tachada

Category: Poemasarandanilla – 04:35
arandanilla

noctivagos

Aquel hombre salió cuando la luna
se tendía en las manos del último minuto.
 
Era el frío
ese orgullo de plata que cruzaba la calle,
porque estaba cediendo las persianas
de los bares cumplidos
y al doblarse dejaba la noche en los portales
ecos de antigua historia con personajes íntimos.
 
Bajó sin libertad por el camino
de las horas vacías.
Ya no le acompañaban
ni el líquido leopardo de su sombra
ni los pasos oídos.
 
Sólo el puente del río,
sólo el jardín innoble a la orilla del río,
sólo calles de luz contaminada
sin forma, sucediéndose, como el agua de un río.
 
Nunca supo la luna explicar de qué modo
aquel hombre salió de aquella madrugada.
 
 Luis García Montero

18 Comentarios »


  1. Comentario de olea

    A quien haya por aquí…

    Buen blog…nada de nostalgia ni tristeza…sólo intimidad y buenas vibraciones.

    ¿No pensais que el amor, con sus cosas buenas y malas, siempre resulta una jaula?

    Besos. Prometo visitaros todos los días. Me ha encantado este sitio en el que dar rienda suelta a los rayos y centellas que llevamos dentro…

    18 octubre, 2007 @ 09:25



  2. Comentario de Pipe

    De un primo mío del pasado, de Murcia Ibn Arabi (1165-Damasco 1241)

    “Mi corazón se ha hecho capaz de acoger todas las formas:
    Es prado paras las gacelas, monasterio para los monjes,
    altar para los ídolos, piedra negra para los peregrinos,
    Tabla de La Ley y Libro de El Corán.

    Profeso la religión del Amor, y voy donde me arrastre
    su cabalgadura, pues el Amor es mi credo y mi fe.”

    No sé si es una jaula, pero creo que si lo es es una de las más maravillosas jaulas, a veces amplia, a veces zulo, a veces genial, a veces triste.

    18 octubre, 2007 @ 15:47



  3. Comentario de arandanilla

    BUENOS DÍAS, TRISTEZA

    A veces llega la tristeza. Trae
    las alas suaves de conformidades,
    los ojos bajos y la piel desnuda,
    y parece tan fácil entregarse,
    despojarse, poner bajo sus plantas
    el reino, los poderes y las armas,
    el amor sobre todo, y esos últimos
    retales que nos quedan de alegría.
    A veces gana la tristeza; entonces,
    qué lujo de matices su victoria,
    qué fasto de sus grises y sus pardos
    ocupándolo todo.
    Buenos días,
    -he de decir-, tristeza, aquí me tienes.

    Josefa Parra.

    El amor enjaula pero hay que saber liberarse un poco, lo justo…Hay que sentirse atados en muchos sentidos, pero sin apresarte. Es difícil pero supongo que no hay nada imposible…La tristeza, Pipe, el dolor…un ratito na más en nuestras vidas, por favor. Un abrazo, compañero. Olea, gracias por tu visita…Otro abrazo para tí. Bienvenida

    21 octubre, 2007 @ 22:44


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