Ruta Fulgurante


Sep
03
2008

La transparencia es un lujo, y muchos no lo tienen

Category: Impresiones y paisajesarandanilla – 21:26
arandanilla

hartos de tanta palabra

Está de moda, desafortunadamente. La cosa va mal, estamos en crisis y hay que fastidiarse (iba a decir un taco, pero me reprimo para generar alguna que otra sonrisa de mis hermanos unrealianos). Os cito textualmente algo que apuesto muchos conocéis de sobra :

“El acoso laboral, conocido asimismo como acoso moral, y muy frecuentemente a través del término inglés mobbing (‘acosar’, ‘hostigar’, ‘acorralar en grupo’), es tanto la acción de un hostigador u hostigadores conducente a producir miedo o terror en el trabajador afectado hacia su lugar de trabajo, como el efecto o la enfermedad que produce en el trabajador. Esta persona o grupo de personas reciben una violencia psicológica injustificada a través de actos negativos y hostiles en el trabajo por parte de sus compañeros, subalternos (vertical ascendente) o superiores (vertical descendente o el tradicional boosing), de forma sistemática y recurrente, durante un tiempo prolongado, a lo largo de meses e incluso años. Lo que se pretende en último término con este hostigamiento, intimidación o perturbación es el abandono del trabajo por parte de la víctima o víctimas.”

A continuación se listan las siguientes estrategias de acoso laboral…y son pocas…

• Gritar, avasallar o insultar a la víctima cuando está sola o en presencia de otras personas.
• Asignarle objetivos o proyectos con plazos que se saben inalcanzables o imposibles de cumplir, y tareas que son manifiestamente inacabables en ese tiempo.
• Sobrecargar selectivamente a la víctima con mucho trabajo.
• Amenazar de manera continuada a la víctima o coaccionarla.
• Quitarle áreas de responsabilidad clave, ofreciéndole a cambio tareas rutinarias, sin interés o incluso ningún trabajo que realizar («hasta que se aburra y se vaya»).
• Modificar sin decir nada al trabajador las atribuciones o responsabilidades de su puesto de trabajo.
• Tratarle de una manera diferente o discriminatoria, usar medidas exclusivas contra él, con vistas a estigmatizarlo ante otros compañeros o jefes (excluirle, discriminarle, tratar su caso de forma diferente).
• Ignorarle (hacerle el vacío) o excluirle, hablando sólo a una tercera persona presente, simulando su no existencia («ninguneándolo») o su no presencia física en la oficina, o en las reuniones a las que asiste («como si fuese invisible»).
• Retener información crucial para su trabajo o manipularla para inducirle a error en su desempeño laboral, y acusarle después de negligencia o faltas profesionales.
• Difamar a la víctima, extendiendo por la empresa u organización rumores maliciosos o calumniosos que menoscaban su reputación, su imagen o su profesionalidad.
• Infravalorar o no valorar en absoluto el esfuerzo realizado por la víctima, negándose a evaluar periódicamente su trabajo.
• Bloquear el desarrollo o la carrera profesional, limitando retrasando o entorpeciendo el acceso a promociones, cursos o seminarios de capacitación.
• Ignorar los éxitos profesionales o atribuirlos maliciosamente a otras personas o a elementos ajenos a él, como la casualidad, la suerte, la situación del mercado, etc.
• Criticar continuamente su trabajo, sus ideas, sus propuestas, sus soluciones, etc.
• Monitorizar o controlar malintencionadamente su trabajo con vistas a atacarle o a encontrarle faltas o formas de acusarle de algo.
• Castigar duramente o impedir cualquier toma de decisión o iniciativa personal en el marco de sus responsabilidades y atribuciones.
• Bloquear administrativamente a la persona, no dándole traslado, extraviando, retrasando, alterando o manipulando documentos o resoluciones que le afectan.
• Ridiculizar su trabajo, sus ideas o los resultados obtenidos ante los demás trabajadores, caricaturizándolo o parodiándolo.
• Invadir la privacidad del acosado interviniendo su correo, su teléfono, revisando sus documentos, armarios, cajones, etc.
• Robar, destruir o sustraer elementos clave para su trabajo.
• Atacar sus convicciones personales, ideología o religión.
• Animar a otros compañeros a participar en cualquiera de las acciones anteriores mediante la persuasión, la coacción o el abuso de autoridad.

Creo que sabemos de qué hablamos, lo que no sabemos es realmente en qué están pensando estas personas, si verdaderamente se creen capaces de aspirar a ser  “buenos profesionales”. La soledad del torturador es amarga, dicen. No lo suficiente…Por supuesto, y cito de nuevo textualmente, esto conlleva lo siguiente (penoso a reventar,¿ eh?)

• Lento deterioro de la confianza en sí misma y en sus capacidades profesionales por parte de la víctima.
• Proceso de desvaloración personal.
• Desarrollo de la culpabilidad en la víctima (la propia familia suele cuestionarla sobre su comportamiento).
• Creencia de haber cometido verdaderamente errores, fallos o incumplimientos.
• Somatización del conflicto: enfermedades físicas.
• Insomnio, ansiedad, estrés, irritabilidad, hipervigilancia, fatiga, cambios de personalidad, problemas de relación con la pareja, depresión.
• Inseguridad, torpeza, indecisión, conflictos con otras personas e incluso familiares.
• Bajas laborales que el acosador suele aprovechar contra el trabajador.
Citan también otras consecuencias para todos no menos importantes:
• Agresividad con la familia.
• Aumento de la conflictividad con la familia.
• Aumento de las enfermedades de los hijos y problemas escolares.
• Retraimiento de la víctima con la familia y amigos.
• Abandono de los amigos y rechazo por parte del entorno de la víctima, cansados de la “obsesión” con el problema laboral. «No te quejes, que nosotros no estamos mejor: el puteo va con el sueldo.»
• Falta de apoyo de los familiares ante los intentos de la víctima de hacer frente a la situación, legal o psicológicamente.
• Estigmatización social en los sectores de actividad laboral próximos.

De puñetera pena, sobre todo para los mileuristas y hasta los que ni llegan a ser mileuristas, penoso a fin de cuentas para todo el que quiera una cierta calidad de vida…En la mayoría de los casos, este acoso conduce al abandono del trabajo por parte del acosado, recuperarse de algo así conlleva mucho esfuerzo y siempre deja “marcas”, sobre todo a nivel de autoestima. Más baja no te la pueden dejar.

Interesante, el perfil del acosador, cómo no, ese gran fantoche:

“El fin último del acosador es el asesinato psicológico de la víctima, y el motivo principal encubrir la propia mediocridad, todo ello debido al miedo y la inseguridad que experimentan los acosadores hacia sus propias carreras profesionales. De este modo se puede desviar la atención o desvirtuar las situaciones de riesgo para ellos, haciendo de las víctimas verdaderos chivos expiatorios de las organizaciones. La mera presencia de la víctima en el lugar de trabajo desencadena, debido a sus características diferenciales, una serie de reacciones inconscientes, causadas por los problemas psicológicos previos que presentan los hostigadores. En otras ocasiones, el temor procede de la amenaza que supone para éstos el conocimiento por parte de la víctima de situaciones irregulares, ilegales o de fraudes.”

Las profesiones más afectadas que se mencionan son las siguientes:

“Son profesionales más frecuentemente afectados los funcionarios y el personal laboral contratado de las administraciones públicas (central, autonómica o local), los trabajadores de la enseñanza primaria, media o universitaria, los trabajadores de la salud, cuidadores de guarderías y escuelas infantiles, personal de hostelería y turismo, personal de bancos e instituciones financieras, así como los miembros de organizaciones denominadas ideológicas (instituciones y organizaciones caritativas o religiosas, partidos políticos, sindicatos). En general, todo el sector de los servicios resulta afectado en mayor proporción.”

Pero apuesto que tú que tienes otra, también sabes de qué va esto. No lo permitas, no te hundas y defiende tus derechos. Como diría García, aunque quizá en otro sentido, pero tremendamente aplicable: “NO SÓLO PUEDEN ELLOS”. Nadie puede robarte el valor con el que ya naciste…No lo permitas.

Todo esto podéis leerlo en:   http://es.wikipedia.org/wiki/Acoso_laboral

Esto es un pijo-guiño a aquélla con quien moriría gustosa en la hoguera, ésa que llora cuando una escribe lo que siente, la que es buena en esencia porque puede y quiere. Nos vemos, guerrera!

                                                                          Santa Y Guerrera

18 Comentarios »


  1. Comentario de arandanilla

    Graciasssssssssssss, je! Sí, todo un logro!

    5 Septiembre, 2008 @ 13:47



  2. Comentario de tellamaremartes

    Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.

    Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir.

    http://www.librosgratisweb.com/pdf/galeano/el-libro-de-los-abrazos.pdf

    6 Septiembre, 2008 @ 12:12



  3. Comentario de arandanilla

    Miedo a las noches en vela, a la espera sin sentido, al reloj que va lento,al desamor, a la pérdida, al tiempo que te roba, a las mentiras por amor, a lo fingido, a la incomprensión, a la soledad de aquéllos a los que amas, a la gente dañina, a un mundo sin árboles, al niño hambriento, a las falsas promesas incumplidas, al cansancio, a la desidia tras tantas noches. Miedo…miedo. Hemos de perderle miedo al miedo, Mi. Recibí tu mensaje…Aprendes algo bueno de lo malo. Yo también. Hoy es un lunes en que el miedo no pinta nada. Píntate los labios y que se mareen los demás al verte. ¿Miedo? Nanay de la china, decimos. Que no, un abrazo grande, Mi.

    8 Septiembre, 2008 @ 10:22


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