Ruta Fulgurante


ago
10
2005

homenaje a José Luis Hidalgo

Category: Biografías,Poemasismael – 22:30
ismaelismael

NO SOY ETERNO

No soy eterno y Tú lo sabes.
Solo la luz con que te miro
brillará, siempre, entre los hombres,
de cuerpo en cuerpo y sin destino.

Pero la carne se deshace;
solo es la tierra del camino
donde Tú pisas, la tristísima
madre en que siembras tu delirio.

Y cada cuerpo es una herida
por la que sangra cada vivo
la sangre ciega de los años
que va bebiendo al infinito.

 

TE BUSCO

Déjame que, tendido en esta noche,
avance, como un río entre la niebla,
hasta llegar a Ti, Dios de los hombres,
donde las almas de los muertos velan.

Los cuerpos de los tristes que cayeron,
helados y terribles, me rodean;
como muros, encauzan mis orillas,
pero tengo desiertas mis riberas.

Yo no sé dónde estás, pero te busco;
En la noche te busco, y mi alma sueña.
Por los que ya no están, sé que Tú existes
y por ellos mis aguas te desean.

Y sé que, como un mar, a todos bañas:
que las almas de todos Tú reflejas
y que a Ti llegaré cuando mis aguas
den al mar de tus aguas verdaderas.

 

AHORA QUE YA ESTOY SOLO

Ahora que ya estoy solo, te llamo suavemente,
y bajas a mi boca, como un fruto maduro,
desde el árbol eterno donde existes y velas
con las ramas rozadas por los astros desnudos.

Ahora que ya estoy solo, puedo morir, Tú sabes
que a la muerte hay que ir sin que nadie nos llore
ocultando las rosas del amor que encendimos
y el que solo fue sombra que soñamos de noche.

Por eso está y el futuro temblando en mis dientes,
mas no quiero morderlo sin que Tú me lo digas.

 

¿POR QUÉ VOY A LLORARME?

¿Por qué voy a llorarme? Los árboles no lloran
cuando el hacha furiosa les hierre la madera.
Yo solo he preguntado si tu mano sombría
con nuestros troncos lívidos enciende sus hogueras.

Lloro a los que han caído porque son de mi bosque,
pero yo sigo erguido, cantando en las tinieblas.
Pisando las cenizas heladas de su ruina,
avanzo hacia ese fuego soñando en que me esperas.

Soy joven como el mundo, mas lloro desde siempre,
aunque todas mis hojas huelen a primavera.
Pero a mí no me lloro, porque tengo mi vida,
y su efímera carne por Ti también se quema.
 

ME MIRAS

Cuando duermo, me miras en la noche
con el brillo de todas las estrellas.
Y despierto en el día, y tu mirada
está quieta y redonda, siempre alerta.

Cuando muera, Señor, ¿tendrán tus ojos
una sola mirada enorme y ciega?

 

DIOS EN LA PIEDRA

Cuando mis manos tocan
la roca dura y ciega,
te siento en mí, Señor,
toco tu permanencia,
y ya no dudo más
de que en el mundo seas.

Más que palpar, me mojo
la mano en una brecha
de tu carne, en tu fría
presencia verdadera…

Pero ¿te tengo, Dios?
¿Eres sólo materia?
¿Será tu cuerpo eterno
esta lívida piedra…?

Ha llegado un temblor,
sin luz, como la niebla.
Siento que vibras; hondas
ráfagas me golpean…

¡El tiempo! Es lo que late;
rompe la permanencia
y todo se encamina
a su forma perfecta.

Señor, ahora te toco,
te toco, sí. Me quemas.

 

POLVO DE MI RUINA

En esta humilde carne que me has dado,
has de cavar, Señor, mi sepultura,
y ha de nacer la yerba, una mañana,
en la tierra desnuda que la cubra.

El viento ha de pasar, como ahora pasa,
por un campo cualquiera, su frescura,
y arrastrará este polvo de mi ruina
entre el polvo y las ruinas de otras tumbas.

 

HOMBRE SOY

En medio de mi vida, como un árbol,
he esperado el otoño de mis frutos,
su amarillez celeste y la esperanza
de soñar que es del viento mi futuro.

Hombres yo, y, por hombre y por ser triste,
nunca el sol calentó mi ser desnudo,
semilla de dolor que nunca brota,
corazón que no llega a estar maduro.

Que sé que a mi raíz, Señor, le has dado
la tierra que arrancaste a mi sepulcro.

 

ORACIÓN EN SILENCIO

Cuando estoy preguntando y, de repente,
levanto a Ti los ojos y me callo,
entonces es, Señor, que Tú me escuchas,
              y te hablo.

La luz crece en mi alma, dulcemente,
y en ella está mi cuerpo iluminado,
como muerto ya en Ti, cuando me tengas
             puro y blanco.

El silencio es, Señor, como la muerte,
y solo muerto has de escuchar mi llanto.
Escucha mi silencio: aún estoy vivo
            y preguntando.

 

TRISTEZA

Todas las cosas son las mismas
que ayer estaban en mi orilla:
tierra inmutable y poderosa,
cielo sereno y hondo arriba,
piedras heladas donde el tiempo
pasa lejano y nunca mira…
Solo las nubes y las rosas
cada mañana son distintas,
como el misterio de mi carne,
por una sangre enrojecida,
donde las luces de la aurora
rompen sus ondas cada día
y en sus espumas me arrebatan
flores ocultas de ceniza…

Pido las cosas que no tengo,
algo que quise y no quería,
un amor vago… Pero pasan
todas las cosas, alma mía,
como las nubes y las rosas
pasan, pasan… Yo no sabía
que allá en tu fondo me brotaba
una tristeza sin medida,
porque las cosas que yo quise
cada mañana son distintas;
nubes y rosas, amor vago,
y esta tristeza que no es mía…

 

ORILLA DE LA NOCHE

Toda la noche de la tierra
se me derrumba entre las manos,
igual que un agua fugitiva
entre los juncos y los pájaros.

Quiero apresarla con mis dedos
y detener su oscuro paso.
Se me ha secado la garganta.
Quiero beberla con mis labios.

Un agua negra la tristeza
ha de beber, para su canto.
Tengo la noche recogida
en este cuenco de las manos.

 

YO SOY EL CENTRO

Ya no es posible detenerme
para saber lo que retorna.

Y la tierra viene conmigo,
viene conmigo la mar honda,
vienen conmigo los rebaños
de vagas nubes que el sol dora,
vienen los árboles del bosque
que se despiertan en la sombra.

Yo voy desnudo. Nada digo.
Ando despacio entre las rocas.
Mis pies descalzos, gravemente,
rozan las aguas silenciosas.
Tras las montañas impasibles,
poso mis plantas en la aurora…

Ando delante, y ellos siguen
todas mis huellas y las borran.
Vienen conmigo, porque saben
que algo celeste me corona
y que en mi pecho Dios ha hundido
una semilla misteriosa.

Yo soy el centro, donde todo
ha de volver en cada cosa.
 

IMPOSIBLE

Nunca la palma blanca del amor
podrá tocar en ti y abrir las fuentes
de un alegre vivir, limpio y desnudo,
que cante como un pájaro en tus sienes.

Nunca, porque el amor deja a los hombres
cuando dejan de serlo con la muerte.
Como sombra de nube, si se apaga
la luz, también el amor muere.

 

NACIMIENTO

Ha llegado la noche para todos:
yo reclino mi frente en esta piedra,
donde los siglos, ciegamente, pasan,
mientras fulgen, arriba, las estrellas.

Entre duros peñascos, me arregazan
los brazos maternales de la tierra.
Soy un hombre desnudo. Hoy ha nacido,
como una larga luz, en su corteza.

Ni me muero ni sueño. Abro los ojos
y, extendiendo mis manos verdaderas,
toco el origen de mi ser humano,
el vientre elemental que me naciera.

Y, en la frente, la roca, su llamada,
la vida en destrucción que, ardiendo, espera
la voz de Dios, que, sobre el mundo, clama
y se rompe, temblando, en las estrellas.

 

BELLEZA

Arde, en la noche, la belleza
de las cosas que no se ven,
y la ceniza se derrama
sobre el silencio de su ser.

El Dios oculto que nos vela,
en ella pisa con su pie;
su huella efímera se apaga
cuando brota el amanecer.

Soy el poeta. Me pregunto:
¿Qué es lo que anoche sentí arder?
Miro mis manos, trastornado,
y no lo puedo comprender.

 

ANTE VUESTRO SILENCIO MANTENIDO

Muertos,
hombres muertos,
partidos por las balas.
Cadáveres terribles
caídos en la arcilla,
bajo el sol,
bajo el agua;
sobre la espiga que nace
sobre los trigos maduros.

Vosotros,
todos;
los que ya no veréis más que gusanos
casi tan tristes como el odio que os mató.

Vosotros,
hermanos míos,
que os fuisteis para siempre
al frío de la tierra.

Escuchad,
escuchad mis palabras
con vuestros oídos fijos
que no pueden oírme
pegados a la sombra:

Nadie,
nadie querrá jamás acordarse de vosotros.

 

MI MANO EN VUESTRA MANO…

Mi mano en vuestra mano
-¡qué sencillas cosas!-
y dulcemente hablaros,
deciros de este mundo
sobre la tierra herida de los campos…

Igual que niños, sí.
Igual que si durmierais con los ojos cerrados
en una inmensa cuna,
puros, quietos y blancos…

Pero he visto la sangre,
la han tocado mis manos.
No, niños, no: sombríos
muertos desenterrados.

 

[QUISIERA PRETUNTAROS...]

Quisiera preguntaros con mi palabra de hombre
lo que ya sabéis todos en vuestro negro sueño:
¿Es acaso la muerte vivir con Dios a solas,
o solo es olvidarse de que transcurre el tiempo?

Nunca podréis decírmelo. El barro de mi carne
separa nuestras almas con su extraño misterio.
Soy de la vaga estirpe de los que sobre el mundo
solitarios transitan tristemente viviendo.

Hablo y sé que hablo solo contra las duras rocas,
contra los sordos muros, sin fin, de vuestros huesos,
y no tengo un idioma, una voz verdadera
con que poder decir todo lo que no entiendo.

Mi voz es de los vivos, de los que nada saben.
Puedo decir de amor y acaso puedo
decir de un hombre pálido que súbito atardece,
que ha tocado la orilla donde empieza lo eterno.
Porque la vida es eso: No saber dónde vamos,
andar bajo un relámpago que nunca conocemos
y encontrarse, de pronto, con que la tierra un día
se levanta y apaga su resplandor de fuego.

 

8 Comentarios »


  1. Comentario de bomarzo

    Estremecedor. Lamento reconocer que no conocía la obra de J.L Hidalgo. Me ha cautivado. Gracias por compartirla.

    18 agosto, 2005 @ 12:35



  2. Comentario de Mercedes

    Bellisimo no se puede decir mas

    27 marzo, 2006 @ 23:30



  3. Comentario de María Virginia

    Preciosa página dedicada a José Luis Hidalgo, espero poder leer a otros poetas aquí mismo.

    30 junio, 2006 @ 04:14



  4. Comentario de nieves

    Hola:
    Mi nombre es nieves y me encanta la poesia. escribo poesia desde siempre o al menos intento escribirla aunque no he publicado nada, pero sigo escribiendo poemas y cuentos porque me relaja muchisimo.
    Jose luis hidalgo, al que llamo mi amado poeta, porque me identifico mucho con su forma de ser, sensible,romantico, incluso depresivo, triste. me parece una gran persona. cuando lo conoci, me impacto mucho su poesia y disfruto mucho leyendola, aunque me gusta mas escucharla recitada pero eso es dificil.
    en mi pagina de msn,en mi grupo, el jardin, tengo expuestos muchisimos de sus poemas, fotos etc etc, aunque aun me queda mucho por exponer.
    como podeis ver, este poeta es mi amor platonico junto con becquer. son mis dos amores.
    me ha gustado tu pagina y te felicito por ella. me encantaria que me escribieras. no se si eres de cantabria o de torrelavega. yo soy de torrelavega.
    un saludo muy grande y gracias por traer a mi amado poeta aqui a la red para que todo el mundo pueda disfrutar de su hermosa poesia.
    NIEVES

    11 agosto, 2006 @ 22:39



  5. Comentario de M. Hidalgo

    Hola, soy familiar de José Luis Hidalgo, te quiero dar las gracias por la divulgación de nuestro gran poeta. Estoy empezando ¡por fin! un proyecto que tenia en mente hace mucho tiempo, la pagina “oficial” de José Luis, simplemente darla a conocer y que seais pacientes pues solo tengo, por ahora, una pagina basica para ocupar la WEB.
    Me gustaria que todo el mundo que lo desee mande información a traves de la dirección que aparece en la pagina.

    http://www.joseluishidalgo.com

    Muchas gracias.

    6 diciembre, 2006 @ 16:39



  6. Comentario de arandanilla

    Gracias por la información. He puesto esa web entre los enlaces, espero poder contribuir dentro de poco. Gracias de nuevo, y perdón por el retraso en contestar. Un saludo desde Andalucía!

    18 diciembre, 2006 @ 13:21



  7. Comentario de 0scar Portela

    Ese árbol azulado, es un árbol mágico,
    se llama arbol de Arandanú:
    da calor en invierno y frío en la canicula.

    Es puro,yermo y como un vigía se alza
    sobre aquellos pantanos celticos y encantados
    que los gaiteros lloran en dulces melodías.

    Arbol de Arandanú: hecha raices aquí,
    en estos corazones y pon tu azul neblina
    en el alma de todos: son tiempos de penuria

    Y Arandanú lo quiere para salvar al mundo.

    Oscar Portela

    14 septiembre, 2008 @ 06:14



  8. Comentario de arandanilla

    Oscar, ¿tú tienes tu propio blog? gracias por el poema…

    15 septiembre, 2008 @ 13:45


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