
Recuerdo que una vez te pregunté sobre la luna. Estuvimos toda una tarde hablando de cosas, y me dejó fascinada todo lo que llegué a oir…Me dijiste que la habías probado, y que era "suave y amarga". Lo dijiste profundamente, y cuando me reí, te quedaste muy serio, como si fuera totalmente cierto, y mi risa te hubiese decepcionado. En fin, qué le vamos a hacer, Nino, si estos adultos son medio que tontos y no entienden de niños. Qué extraños y sorprendentes sois a veces ( ¿a veces?, ¿pero qué digo?, SIEEEEEEEEEEMPRE!). Yo también te quiero en el número cinco, y adoro tu forma de contarme lo bien que sabes pescar, como tu padre. Bendita sea vuestra capacidad para hacernos reir hasta en los momentos más dolorosos.
Tu tía Ana te adora, brutote!

Lita, nos recuerdo pegando gritos, riendo, bailando, llorando…abrazándonos como niñas chicas!!!Qué bien me lo pasé! Qué lujo poder ir a mi primer concierto contigo!! Bueno, Starlita Azul, esta canción para revivir esos momentos y para agradecerte tan leal compañía siempre….
Y
Y qué hiciste del amor que me juraste.
Y qué has hecho de los besos que te di.
Y qué excusa puedes darme si fallaste,
Y mataste la esperanza que hubo en mí.
Y qué ingrato es el destino que me hiere.
Y qué absurda la razón de mi pasión.
Y qué necio es este amor que no se muere.
Y prefiere perdonarte tu traición.
Y pensar que en mi vida fuiste flama,
Y el caudal de mi gloria fuiste tú,
Y llegué a quererte con el alma,
Y hoy me mata de tristeza tu actitud.
Y a qué debo dime entonces tu abandono,
Y en qué ruta tu promesa se perdió,
Y si dices la verdad yo te perdono,
Y te llevo de recuerdo junto a Dios.
Y pensar, que en mi vida fuiste flama,
Y el caudal de mi gloria fuiste tú,
Y llegué a quererte con el alma,
Y hoy me mata de tristeza tu actitud.
Y a qué debo dime entonces tu abandono,
Y en que ruta tu promesa se perdió,
Y si dices la verdad yo te perdono,
Y te llevo de recuerdo junto a Dios.

Esto es una advertencia unrealiana. Tienes dos días para publicar algo interesante (o no interesante, ya da igual) en este blog. El ejército de unrealianos ha decidido (y sobre todo yo que soy la única mujer, y por tanto la que verdaderamente lleva los pantalones), que si en ese plazo no aportas nada nuevo (no diremos original) a este espacio, tu presencia será non-grata (se escribe asi?je) e iremos a la caza y captura del leopardo!! Tu sitio de Sabina está abandonado, han salido telarañas y hasta las arañas se han ido a otro blog. Oye, esto va en serio o publicaré algunas fotos que harán temblar tu reputación como unrealiano. Queda dicho.
En la linde del bosque recostado en mi melancolía
instalado como para siempre.
Y a lo lejos la llanura amarilla
iluminada por un escueto sol de invernadero.
Sobre el asfalto, el estrépito de la ciudad latiendo.
Sobre el asfalto escuchaba, hipnótica,
tu voz diciendo: no sigas sufriendo.
(Extracto de "En una playa calma" del pedazo de fiera de la pradera, Manolo García)
(Foto cedida por el gran colaborador Dragonfly de su colección personal de imágenes extraordinarias, je!)

Bueno, la última frase de esta canción quede para aquéllos que sufren y no lo merecen.
La maldad nace de la supresión hipócrita del gozo
Una cucaracha recorre el jardín húmedo
de mi chambre y circula por entre las botellas
vacías:
la miro a los ojos y veo tus dos ojos
azules, madre mía.
Y cantas, cantas por las noches parecida a la locura,
velas
con tu maldición para que no me caiga dormido,
para que no me olvide
y esté despierto para siempre frente a tus
dos ojos
azules, madre mía.
Leopoldo María Panero (1948) Español
Quienes me conocen saben de la gran impresión que me produjo la lectura de este poema. Poeta maldito como ninguno.
Ante la belleza
Esta noche de octubre, el Ballet del Siglo XX
Gira con tanta gracia, con tanta sabiduría,
Con inocencia tanta,
Que uno no puede menos
Que sentirse consternado
Ante la fragilidad de la belleza:
Esta muchacha está casi perfecta
Así,
Ahora:
Pero un pequeño giro innecesario
Hacia un lado o hacia otro
-Ni que decir un manotazo-
y adiós belleza, adiós sabiduría,
Adiós esperanza,
Adiós.
Roberto Fenández Retamar (1930) Cubano