
Aprovecho para tomar un descanso (espero que breve, que tan sólo semanas, que tan sólo días…je) y despedirme de todos mis/nuestros usuarios temporalmente. Necesito poner un poco de orden a algunos "cajoncillos-desastre" de mi vida y centrar un poco esta mente dispersa. Espero que sigáis rulando por aquí y dejéis vuestros granitos de arena y rayitos de verde-luz, que no imagináis cuánto llenan. Gracias por todo y nos vemos muy pronto (esta puerta no se cierra, conste). Besos a todos.
Ana.

Me infectaron y allá voy con los míos, aunque yo no infectaré a nadie. El que quiera que escoja número y publique en su propio blog esos hábitos de vida que nos caracterizan…Vik, te mato!! que lo sepas. No esperes nada interesante…
1.- Suelo subrayar todos los libros que leo, hacer anotaciones es algo que me encanta. Por eso no me gusta sacar libros de la biblioteca o pedirlos prestado (lo paso algo mal sin un lápiz con que marcarlos,je). El día que me muera cuánto se van a reír mis hijos. Y es que un día mi profe de literatura dijo que sin subrayar la cosa no estaba "trabajá". Y mira yo qué obediente!!
2.- Planee lo que planee, a la mayoría de las bodas o celebraciones que voy, al final siempre (o casi, por no ser exagerada) voy vestida de rojo y negro. Y es que después de todo, creo que son los colores que más me definen. Aunque me gustaría más usar tonos azules y verdes con más frecuencia.
3.- Se me hace malo cada vez que voy a la playa no traerme conchitas. Y me he llevado más de una riña, por que una vez en la orilla con la bolsa en la mano, me dan las horas allí y me olvido de aquéllos que me acompañan. Luego las guardo en mi caja de lata oxidada, y sólo las vuelvo a ver cuando me siento muy triste.
4.- Cuando me lavo los dientes no puedo quedarme quieta en el cuarto de baño. Mientras voy de un lado para otro recogiendo cosas o voy a hacerle muecas a Pápe (mi loro-hijo) o cualquier cosa que se me ocurra.
5.- No tiro nada. Lleno los cajones de todo lo que venga a parar a mis manos, folletos, piedritas, fotos, hojas secas, tornillitos, monedas antiguas, dibujos de mis nenes (hermanos y sobrinos), facturas de teléfono, etc. Y al final de un día me pongo histérica, me da la neura ordenalo-todo y tengo que pasarme horas dedicadas al clasificar, ordenar, tirar…Me da pena deshacerme de las cosas.
6.- Estoy enamorada de mi coche y cuando voy sola en él no paro de echarle piropos y de cantarle. Majara, sí, pero majara felíz. Si fuera hombre, sería el hombre de mi vida, mi viejito. Lo amo…
7.- Suelo poner nombres a muchas cosas (mi bólido se llama Nublaito!!!jaaa), como los peluches o a algunas plantas que tengo. Y me encanta cambiar el nombre a mis familiares o amigos, ponerles apodos cariñosos. Me hace reír. Yo misma adopto muchos nombres, aunque al final siempre me decanto por el más mío. Ana. A secas.
8.- Me gusta mucho el pan. No puedo vivir sin él. Con un plato de macarrones soy capaz de comerme una barra. Suerte la mía que no engordo, aunque siempre ande con esta manía de meter kilos. Todas las mañanas tostadas (si no hay pan, vale, pero no es lo mismo).
9.- Cuando me siento entrar en una "crisis" rara, de ésas en las que sientes que hay que cambiar algo en tu vida, siempre empiezo por cortarme el pelo, como hice precisamente hoy. Lita, gracias. Me veo rara pero me gusta. Eres más brava que un torero, hermana.
10.- Suelo dibujar peces o margaritas cuando me aburro o hablo por teléfono. Me ponen de buen humor.
11.- Cuando me gusta una canción, suelo programar mi lector de cds para que la repita una y otra vez. A veces las escucho repetidas hasta una o dos horas. Y nooo, no me aburro de ellas! La última más repetida fue del Último: "Uva de la vieja parra".
12.- Es frecuente despertarme sobresaltada por las pesadillas de madrugada. Es entonces cuando me pongo un auricular del lector y canto en voz bajita acompañando a Manuel, para escucharme y convencerme de que todo va bien, que son sólo malos sueños que se acaban por evaporar.
13.- Escogí 13 hábitos porque me gusta este número, y todos los que acaban en 3.
Cumplí. Uff.
QUE NO PODEMOS AMAR, YA TE LO DIJE,
SIN MOSTRAR UN AIRE DE TORPEZA
Que no podemos amar, ya te lo dije,
sin mostrar un aire de torpeza.
Apenas vislumbramos el objeto apetecido,
dispone el ánimo, sin querer nosotros,
un leve, pero intenso, temblor de sangre,
una sábana fresca para encantar la noche,
un diálogo secreto,
la música cómplice
de unos labios bebidos
bajo la luna de esta pieza.
Si el aire es azul
y una clara pasión oscura nos arrastra
y desprovisto ya el corazón de toda duda,
decimos que sí sin pensarlo dos veces
y, entonces, me abro paso en ti
como lamiendo tu mirada.
Después de todo, me dirás que la dicha
es breve, pero buena,
y que vale la pena poner en ella
algún esfuerzo que la prolongue
en este juego de tocarnos en presente,
en este tiempo de heridas subterráneas.
Estoy de acuerdo, nada hay en el agua
que no sea este intenso deseo de mojarnos.

La flor del camino
¡Qué pura, Platero, y qué bella esta flor del camino! Pasan a su lado todos los tropeles —los toros, las cabras, los potros, los hombres—, y ella, tan tierna y tan débil, sigue enhiesta, malva y fina, en su vallado solo, sin contaminarse de impureza alguna.
Cada día, cuando al empezar la cuesta, tomamos el atajo, tú la has visto en su puesto verde. Ya tiene a su lado un pajarillo, que se levanta —¿por qué?— al acercarnos; o está llena, cual una breve copa, del agua clara de una nube de verano; ya consiente el robo de una abeja o el voluble adorno de una mariposa.
Esta flor vivirá pocos días, Platero, aunque su recuerdo podrá ser eterno. Será su vivir como un día de tu primavera, como una primavera de mi vida… ¿Qué le diera yo al otoño, Platero, a cambio de esta flor divina, para que ella fuese, diariamente, el ejemplo sencillo y sin término de la nuestra?

Esta foto la hicimos en la feria de Zafra. Me pareció una imagen tierna que salva muchos momentos malos. Lindo Platero, ¿eh? A veces la felicidad está en la contemplación de las cosas más simples.

No inútilmente…
Contemplo yo a mi vez la diferencia
entre el hombre y su sueño de más vida,
la solidez gremial de la injusticia,
la candidez azul de las palabras.
No hemos llegado lejos,
pues con razón me dices
que no son suficientes las palabras
para hacernos más libres.
Te respondo
que todavía no sabemos
hasta cuándo o hasta dónde
puede llegar una palabra,
quién la recogerá ni de qué boca
con suficiente fe
para darle su forma verdadera.
Haber llevado el fuego un solo instante
razón nos da de la esperanza.
Pues más allá de nuestro sueño
las palabras, que no nos pertenecen,
se asocian como nubes
que un día el viento precipita sobre la tierra
para cambiar, no inútilmente, el mundo.
Maravillosas las palabras, ¿no? Lindos los parques donde la gente se sienta a hablar en paz.
Cuando nace un hombre (Angela Figuera Aymerich)
Cuando nace un hombre
siempre es amanecer aunque en la alcoba
la noche pinte negros cristales.
Cuando nace un hombre
hay un olor a pan recién cocido
por los pasillos de la casa;
en las paredes, los paisajes
huelen a mar y a hierba fresca
y los abuelos del retrato
vuelven la cara y se sonríen.
Cuando nace un hombre
florecen rosas imprevistas
en el jarrón de la consola
y aquellos pájaros bordados
en los cojines de la sala
silban y cantan como locos.
Cuando nace un hombre
todos los muertos de su sangre
llegan a verle y se comprueban
en el contorno de su boca.
Cuando nace un hombre
hay una estrella detenida
al mismo borde del tejado
y en un lejano monte o risco
brota un hilillo de agua nueva.
Cuando nace un hombre
todas las madres de este mundo
sienten calor en su regazo
y hasta los labios de las vírgenes
llega un sabor a miel y a beso.
Cuando nace un hombre
de los varones brotan chispas,
los viejos ponen ojos graves
y los muchachos atestiguan
el fuego alegre de sus venas.
Cuando nace un hombre
todos tenemos un hermano.
Este poema me impactó la primera vez que lo leí. Me pregunto qué pasa cuando muere un hombre…si no vamos muriendo todos un poco con él. Este post para aquéllos que desgraciadamente perdieron a un ser querido, por la ausencia tan grande que dejaron. En febrero nacerá un hombre pequeñito. Si no hay cambio de planes, se llamará Jesús. Y todos tendremos el hermano que perdimos…ojalá tus ojos llenen el vacío, pequeño bichito, y hagas que todos los paisajes huelan a mar. Bienvenido seas.
