VI
Te enterramos ayer.
Ayer te enterramos.
Te echamos tierra ayer.
Quedaste en la tierra ayer.
Estás rodeado de tierra
desde ayer.
Arriba y abajo y a los lados
por tus pies y por tu cabeza
está la tierra desde ayer.
Te metimos en la tierra,
te tapamos con tierra ayer.
Perteneces a la tierra
desde ayer.
Ayer te enterramos
en la tierra, ayer.
VII
Madre generosa
de todos los muertos,
madre tierra, madre,
vagina del frío,
brazos de intemperie,
regazo del viento,
nido de la noche,
madre de la muerte,
recógelo, abrígalo,
desnúdalo, tómalo,
guárdalo, acábalo.
V (Segunda Parte)
Mi abuela sola, en su vejez hundida,
sin dolor y sin lástima,
herida de tu muerte y de tu vida.
Esto dejaste. Su pasión enhiesta,
su celo firme, su labor sombría.
Árbol frutal a un paso de la leña,
su curvo sueño que te resucita.
Esto dejaste. Esto dejaste y no querías.
Pasó el viento. Quedaron de la casa
el pozo abierto y la raíz en ruinas.
Y es en vano llorar. Y si golpeas
las paredes de Dios, y si te arrancas
el pelo o la camisa,
nadie te oye jamás, nadie te mira.
No vuelve nadie, nada. No retorna
el polvo de oro de la vida.
*********
“Labriega tu sonrisa en mi tristeza”.
Este es el único verso que he podido entregarte.
Te echaré de menos, abuelo.
EL ÚLTIMO DE LA FIESTA
I
Deberías marcharte. La fiesta ha terminado.
Helada y sucia ya se anuncia el alba
con su oscuro cortejo de presagios.
Tendrías que acostarte, huir de este lugar
antes de que la luz te restituya
esa imagen de ti que ya conoces,
indefensa a tus ojos, lastimosa.
Has tocado por hoy el fondo de tu noche:
las ropas no guardan la corrección de unas horas atrás
y tu lengua está torpe,
has empezado a hurgar en la memoria
y ya no hay quien te fíe.
lo más sensato ahora sería retirarse.
II
Aquí, con convicción, ya nada te retiene.
Suena de nuevo idéntica la música
y no es fácil andar sobre el untuoso suelo del local.
Ha pasado la hora de raptarse alguna compañía
con quien querer fingir la noche inacabable,
y te será mejor no recurrir
a invitados finales,
errante cada cual en su constelación,
rezumando bebida como paredes húmedas,
dispuestos a cualquier confidencia extemporánea.
Es infame el lugar. Tal vez lo fuera siempre;
pero hasta hace poco era el teatro
idóneo para tus intenciones.
Se trataba de malgastar el tiempo,
uno más entre la turbadora clientela,
regresando al sabor bronco de noches apuradas,
de ti mismo perdido y encontrado.
El azar nos otorga reductos alejados de la severidad,
momentáneos reinos en donde nadie trata
el enojoso tema de la vida,
no importa si a conciencia o ignorantes
de que la vida huye al ser nombrada.
El azar nos obsequia y el azar nos despoja.
Así te ocurre ahora: la fiesta ha terminado,
y con la fiesta terminó el hechizo.
III
Has apurado el plazo
que la noche te había concedido,
y a quien la luz ha de traer
ya lo conoces.
Si vuelves hacia casa, con tus pasos
volverán sus pasos. Y a tu fatiga
su fatiga habrá de acompañar.
La fiesta ha terminado y queda su enseñanza:
como una vieja deuda contraída,
nada hay más imposible que escapar de nosotros.
Ya se aproxima el alba, y nadie ignora
que todo plazo acaba por cumplirse,
que toda deuda acaba por pagarse.
IV
Ya ves; eso es lo que te aguarda, si te marchas,
y lo que aquí te espera no es mejor.
Conoces de antemano cuál será tu conducta:
sopesarás los dos ofrecimientos que posees
—la despoblada soledad de una fiesta ya extinta,
la habitual afrenta de estar solo contigo—
y antes de encaminarte hacia la casa
apurarás la noche un poco más.
(Un poco más, a estas torpes alturas de tu vida,
no puede ser muy malo).
La fiesta ha terminado. Y aquí viene la luz,
la vieja hiena.
Carlos Marzal

Yo sólo pude hablar con él una vez. Me apodó, sin conocerme, “la casera”, por que vivo de alquiler en esta casa…Esta canción ya antes dedicada a sus nietos, de repente me habló de él. Sé cuánta tristeza cabe en una pérdida. Yo quise borrar las señales de vuelo, que Manuelillo con sus alas algún día lo surcase lejos de mi. Me dejó tanta pena con su ausencia que te dije un día que nunca habría nada que lo llenase, no me creías. Su hueco en mi corazón sigue siendo real, increíble pero cierto, y aún así, ¿sabes qué, amigo mío? Que es ese huequito, esa sensación de vacío la que le mantiene con vida y conmigo. Te dije que nadie se va si no hay olvido. Tienes que creerme…Le siento en cada paso que doy, tú le llevas hasta en tu sangre. Te he visto triste como nunca antes, y no estoy acostumbrada, he abrazado a tu familia sintiendo cuánto dolor es posible, he estado allí frente a su rostro pensando muchas cosas que quizá no he de decirte nunca. He observado tus ojos llorosos reprimiendo algo que es inevitable. Sé de tus malos sueños, de tu cicatriz, de los recuerdos. Yo vengo a ofrecerte lo poco que pueda tener de esperanza o de alegría, por que siendo poco, son mis grandes tesoros, y de nada me sirven si a ti no te ayudan. Yo conozco en tu rostro el silencio que intenta salvarte, y no te pregunto. Hablo, hablo sin cesar y espero que me entiendas, que me creas. Por que soy optimista en esto, no en otras cosas. Y sabes la fe firme que tengo en lo que te digo, ésta no se doblega. Ésta concretamente no. Tú le debes tu sonrisa y la esperanza en que tras esto que hoy es nuestro camino, existe otro y todos nos volvemos a ver. Yo te quiero mucho, y no hay segundas intenciones, es un mensaje cándido donde muchos otros pueden ver signos de historias mayores. Pero la realidad es que te quiero mucho, y cuando eres débil, cuando tienes el corazón hecho una madejita, más. Estoy segura de que él lo sabe y por eso yo le gustaba, por que los pozos se entienden los unos a los otros, y se dan de beber cuando los demás tienen sed, y no te dejan de lado…tú sabes de qué te hablo. Cuando yo no creía en mi recuperación, cuando no era más que un despojo de tristezas y pesimismos, tu mano amiga estuvo fuerte y firme siempre a la espera de que yo resurgiera, como las margaritas, salvajes y multiplicadas, del patio que veo tras esta ventana. Ismael, yo te ofrezco mi mano, y una amistad sin relojes que roba tiempo al minutero. Cuenta conmigo, y con todo aquéllo que vive en el bosque de nuestra alegría común. Queda mucho por hacer…siempre queda mucho por hacer. Y cuatro manos trabajan mejor que dos. A caminar se ha dicho, amigo…vamos juntos.

Porque de ti volví a aprender el nombre de las cosas.
Porque de ti volví a aprender lo necesario.
Pan, casa, destino, camino.
De ti volví a aprender. Del bosque
de tu alegría. De manos
de tu sereno misterio.
Quedaba mucho por hacer:
Arreglar la huerta,
hablar con los perros.
Pasear por las orillas del otoño.
Quedaba mucho por hacer.
Quedaba mucho.
Porque de ti volví a aprender lo necesario.
A prescindir de lo inútil,
que nada es precario.
Del brillo de tus ojos
a disfrutar del tiempo lento.
Y cuatro cosas útiles
de tu gesto cierto.
Y muchas cosas más de ti aprendí.
Quedaba mucho por hacer.
A tirar el lastre, de eso que es la existencia.
Del tráfico, del peso de los lunes.
Gris, cielo, hoguera, camino.
De películas malas.
A robarle el tiempo al minutero,
que los relojes matan el tiempo.
Quedaba mucho por hacer:
recoger los sueños
en las noches frías
como cuando no hay peces recojo las redes vacías.
Quedaba mucho por hacer.
Quedaba mucho.
Aprendí a sumar lo lógico y lo incierto.
A poner la mesa.
Aprendí a tolerar la presencia necesaria
de las arañas.
Aprendí a soportar sólo lo soportable.
Y quedaba mucho por hacer,
rechazar el tedio y luchar contra él. Y quedaba mucho por hacer.
Limpiar de malas hierbas el prado,
arrancar las rejas y cercados.
Hacer montones: perros con gatos.
Hacer montones: soles y estrellas.
Borrar las señales del vuelo
para que los pájaros sean dueños del cielo.
Quedaba mucho por hacer.
Espero que sepas lo orgullosa que estoy de ti, y lo mucho que me alegro de tener este proyecto común aún vivo. Muchas gracias por todo, siempre. Sé muy feliz, por que ello contribuye a que el mundo lo sea. Y para que sonriamos un poco, pues algo que hará que me tiren de las orejas, jejejeje. Felicidades, amigo!!!

Superpooooooooooooooo….jejejjee. Qué cosas éstas…je. Un besote fulgurante y un soplar de velitas a destiempo…Gracias