Si no es el mar, si es su imagen,
su estampa, vuelta, en el cielo.
Si no es el mar, si es tu voz
delgada,
a través del ancho mundo,
en altavoz, por los aires.
Si no es el mar, si es su nombre
en un idioma sin labios,
sin pueblo,
sin más palabra que ésta:
mar.
Si no es el mar, si es su idea
de fuego, insondable, limpia;
y yo,
ardiendo, ahogándome en ella.
Pedro Salinas
El mar extenso, padre, me alivia de todas esas cosas que hablamos, y me doy cuenta de la brevedad de las cosas, de su fugacidad, y que sólo él permanece y escucha. Me comparas con la luna y yo a ti como el mar te veo a veces. Paciente, vigilante, cercano. En mi infancia era una maravilla, un tesoro. Con los años va ganando peso en mi corazón. Supongo que en la foto sólo faltan unas cuantas sillas donde muchos de nosotros podamos sentarnos frente al mar y conversar. Lanzar botellas con mensajes (recuerdo a Benedetti, siempre Don Maravilloso Mario para Azules y muchos de nosotros, reviviéndole en el recuerdo, gracias a Dios), sonreir por todo lo bueno que nos ha tocado vivir, que no es poco. Te agradezco todo lo que hablas, siempre para bien, pero que sepas que si fuera para mal y partiendo de tu honestidad, también te lo agradecería, como se agradecen todas las enseñanzas de los padres, por que parten siempre del amor. Alegre de re-leerte y saberte conmigo, Max. A mi madre, lo mismo, que ya sabes lo que siento por vosotros. A mis ruteros, algo dormidos, un gazpachito, unas sardinitas, una siesta a la orilla del mar, y alegrías para compartir. Gracias…
Admin, gracias por escucharme cuando más falta me hace. Que sé que Salinas te pierde, y no me extraña. Inmenso él como el cuerpo de agua éste que tanto me fascina. Gracias, compañero.
Arandanilla.



