“El pasado nunca se muere, ni siquiera es pasado.”
William Faulkner
“Ni sol que todo lo abarque, ni lluvia que todo lo encharque”
Nunca habÃa oÃdo este refrán, pero ahà está. Cuando llegue agosto estaremos todos con la dichosa queja de “qué ganas de invierno”. Asà que soportaremos como sea esta lluvia, estas paredes llenas de humedad y estas poquitas ganas de salir y pasear con los pies mojados. Que luego Lorenzo aprieta y “ajú qué caló”. Je. Se os desea un buen dÃa, y también una tregua con esto de la lluvia, más que nada por estas personas que se están viendo afectadas por el temporal, que han perdido sus casas irremediablemente. Si bien es cierto, como me comentó un amigo, que muchos por edificar donde no se debe, muchos otros por no tener otro remedio con los precios que piden por una vivienda decente (si es que esto existe en los tiempos que corren, por que si las casas que hacen ahora son medianamente “de calidad” para la burrada que pagamos, que baje Dios y me lo demuestre, por que no me lo creo). Como ya sabemos, esto siempre afecta a los mismos. Y la cosa es que va para largo…con estos benditos “enchaquetados” derrochando el dinero en lo que no deben. A ver si tanta lluvia les lava un poquito las conciencias, si es que les queda algo….Lo dicho, buen dÃa a todos, y paciencia, que nunca llueve eternamente (¿no? je)…
Porque ayer tocaba llorar…y me faltaba una hoguera de palabras para despedirte. Ahora sÃ. Se me ha nublado el dÃa otra vez, y sigo sintiendo limones en vez de ojos. Hemos estado siempre distantes por ese carácter tuyo que te me hacÃa tan difÃcil, tan imposible. Pero eran tus ojos. Y eran los ojos de mi hermana. No estos limones ácidos. Ahora que no sé qué hacer con este cuerpo diminuto, con ese pelaje rayado que tantas veces quise acariciar. No tengo más sino hablarte… Sabes que durante un año durmimos juntas…en una habitación claustrofóbica y llena de objetos que hasta ese momento eran toda mi vida. Aún recuerdo la noche que te escapaste y mientras yo leÃa, creo recordar a Benedetti, tú ibas escalando la cama para llegar milagrosamente hasta mi brazo. Tu curiosidad te acercó a mà y me sentÃa como una niña pequeña con caramelos. Excepto ayer, nunca pude tenerte tan cerca. Recuerdo que la primera vez que dormà lejos de la que fuera mi casa, me senté en la cama y te puse al lado. Y pensé: “las cosas van a cambiar mucho, Ru”…estaba muerta de miedo, pero tú estabas conmigo. Pasabas tanto tiempo dormida que cuando salÃas a alimentarte y te quedabas fija mirándome (sabrá Dios qué pensarÃas de esta loca), pensaba que sólo te faltaba hablar para ser perfecta. Hemos dejado a Fu sola, y fÃjate que ahora más que enfado por lo arisca y agresiva que es, siento pena por su soledad, asà como por la mÃa. Nos hemos quedado un poquito más solas, sÃ. No voy a estar toda la vida llorándote, lo sé. No lo hacemos ni por las personas, asà que imagÃnate…Pero cierto es que tengo el corazón como muchas veces he dicho, “hecho un saquito de agujas”. Es ley de vida que estas cosas pasen, lo asumo. Pero cuánto hubiera dado por verte dormir muchas veces más. Has ido a reunirte con muchos seres a los que quiero. Y te voy a echar infinitamente de menos…
Los humanos no saben lo que poseen en la tierra. será porque la mayorÃa no ha tenido ocasión de abandonarla y regresar después a ella.
James Russell Lowell
Es difÃcil saber si es por eso, pero serÃa interesante. Quizá aprenderÃamos que estamos de prestao, y que cuando te prestan algo hay que cuidarlo, precisamente por que no es tuyo…No sé si realmente nos pertenece algo, de hecho, cuando nos vamos, nos vamos sin nada. Exactamente tal cual vinimos. Qué inmaduros somos. Y qué egoistas…nos tendrÃamos que marchar un dÃa, aprender a valorar el suelo que pisamos, los árboles y sus sombras, los animales que nos acompañan cuando los congéneres nos dan un pelÃn la espalda. Los colores del amanecer sobre los tejados. No sé…es raro. Nacimos con una tara…pero quizá no sea tarde. Me recuerda esta reflexión a la pelÃcula The Road. Qué apocalÃptico todo, ya. Pero es que nos lo estamos ganando a pulso. Seamos listos y buenos: no tengamos que irnos para volver y aprender cuando ya sea tarde. Buenas noches…
El nombre de amigo es corriente, pero la fe en la amistad, rara.
Unas pequeñas alas no pueden con demasiado peso, si vamos cargando todo el tiempo con cosas inútiles, con esperanzas vanas y algún que otro desengaño, corremos el riesgo de no poder usarlas nunca más en la vida. Por tanto, es de sabios liberar lastre, mirar a lo alto, y dejar aquello que nos sirve de bien poco muy pero que muy atrás. NO COMPENSA. Igual que al dormir largo y tendido ayuda a borrar de nuestra memoria datos inservibles, y nos permite estudiar mejor al dÃa siguiente, este proceso de abandono de “trastos” tiene su función, su misterio, su bien aprendida consecuencia. Y creo que por fin, se va madurando…Gracias por aconsejar…he de dormir más, y dejarles a la deriva. SÃ.