Permanece a mi lado cuando se apague mi luz,
Y la sangre se arrastre;
Y mis nervios se alteren con punzadas dolientes.
Y el corazón enfermo,
Y las ruedas del ser giren lentamente.
Permanece a mi lado,
Cuando a mi frágil cuerpo le atormenten dolores y alcance la verdad.
Y el tiempo maniaco siga esparciendo el polvo,
Y la vida furiosa siga arrojando flamas.
Permanece a mi lado,
Cuando vaya apagándome y puedas señalarme el final de mi lucha…
Y en la cabecera de los días eternos,
En el bajo y oscuro borde de la vida…
Fragmento de “In Memoriam”, Lord Alfred Tennyson.
Para negarte tendría que cortarme las manos,
pudrirme dulcemente por el sexo…
Sabes cómo odio negarte.
Y odio esta sensación de estar atada a tu cuerpo.
La lluvia de mis ojos es ácida
si tú no la provocas.
Para negarte tendría que matar mis sueños,
apagar la luz casi desnuda de mis párpados
y arrancar tus arlequines miembros
dibujados con magia, con movimientos de lluvia.
Si no estás tú
grito en el teléfono,
te nombro, alaridos doy.
Odio esta orfandad que se apodera de mis sábanas.
De “La spirale du feu” 1999
Hace tiempo que no leía nada de Lina Zerón. Y tras ver algunas hermosas fotos de besos en una red social, me acordé. Es hermoso este poema. Verdades hondas. Espero que no sintáis orfandad en las sábanas…que estéis bien y en compañía, al menos de vosotros mismos, y si de alguien más…mejor. Buenas noches…

Ningún lugar está aquí o está ahí
Todo lugar es proyectado desde adentro
Todo lugar es superpuesto en el espacio
Ahora estoy echando un lugar para afuera
estoy tratando de ponerlo encima de ahí
encima del espacio donde no estás
a ver si de tanto hacer fuerza si de tanto hacer fuerza
te apareces ahí sonriente otra vez
Aparécete ahí aparécete sin miedo
y desde afuera avanza hacia aquí
y haz harta fuerza harta fuerza
a ver si yo me aparezco otra vez si aparezco otra vez
si reaparecemos los dos tomados de la mano
en el espacio
donde coinciden
todos nuestros lugares
Oscar Hahn


“La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.”
Rabindranath Tagore
Tu Amistad es sempiternamente (sí, sé lo que te gusta esta palabra) fosforescente…He aquí, en mi persona, la prueba de tu fosforescencia, amigo. Siempre que busco palabras con que agradecerte, me pierdo en detalles de luz, en matices de unos cuantos destellos que el alma a veces busca para poder aferrarse a esta vida como la vida misma se merece. Encontré esta cita de Tagore y recordé la vez que te reías de que repitiese las frases de mi película favorita, ya sabemos cual, y se me vino a la mente ésta: “Te entrego la Luz de Eärendil, nuestra más preciada estrella. Que ella te ilumine en los lugares oscuros cuando las demás luces se apaguen.” Supongo que tu amistad bien podía haber sido esa Luz, pero es, y no tengas duda, eso y muchas cosas más. Si bien es cierto que chocamos en más de un aspecto, por diferentes y por cabezotas (tú más que yo, je)…también es cierto que hemos sabido recorrer viejos caminos oscuros y tornarlos más alegres, codo con codo, palabra a palabra. Y eso, Ismael, es la sabiduría. No sé cuántos años más voy a felicitarte, a agradecerte, a apoyarte en la vida. Pero el caso es que tiempo es lo único que somos, y espero que sea un tiempo fosforescente, habitado, y en el que lejos de llorar lo que ya dijo Sabines y aquí no hemos de mencionar, sepamos celebrar la vida. Te debo esto escrito de mi puño y letra. Hoy es tu día, mi día, el día en que Ruta celebra la vida que tú llevas contigo y con todos nosotros. Como siempre, y hasta el final de mis días y después: GRACIAS.
Ah, dijo Shakespeare:
“Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba
engánchalos a tu alma con ganchos de acero.”
Pos eso, que voy a comprar un par de ellos oritamismo, jeeeeeeeee! (guiño!). Por cierto, la foto…va por todos los Ruteros que lo celebren con nosotros! Verde que nos quiero verde…

Hombre que mira el cielo
Mientras pasa la estrella fugaz
acopio este deseo instantáneo
montones de deseos hondos y prioritarios
por ejemplo que el dolor no me apague la rabia
que la alegría no desarme mi amor
que los asesinos del pueblo se traguen
sus molares caninos e incisivos
y se muerdan juiciosamente el hígado
que los barrotes de las celdas
se vuelvan de azúcar o se curven de piedad
y mis hermanos puedan hacer de nuevo
el amor y la revolución
que cuando enfrentemos el implacable espejo
no maldigamos ni nos maldigamos
que los justos avancen
aunque estén imperfectos y heridos
que avancen porfiados como castores
solidarios como abejas
aguerridos como jaguares
y empuñen todos sus noes
para instalar la gran afirmación
que la muerte pierda su asquerosa puntualidad
que cuando el corazón se salga del pecho
pueda encontrar el camino de regreso
que la muerte pierda su asquerosa
y brutal puntualidad
pero si llega puntual no nos agarre
muertos de vergüenza
que el aire vuelva a ser respirable y de todos
y que vos muchachita sigas alegre y dolorida
poniendo en tus ojos el alma
y tu mano en mi mano
y nada más
porque el cielo ya está de nuevo torvo
y sin estrellas
con helicóptero y sin dios
Mario Benedetti.
Mirar el cielo. Respirando hondo. Un hombre que pasa, se aleja. Su bicicleta y él van lentamente avanzando. Quizá pensando. Añorando. O simplemente caminando. Mente vacía, en calma. Es un paisaje. Solamente un paisaje. Yo pienso, nos pienso, descolgando algunas estrellas en este momento, siendo esperanzados trocitos de esta orilla, de este presente. Ahora es el tiempo, apresurándose, asiéndolas. Y alegre de ser, de estar…