Y eras tan sólo un hombre
recuerdas
sólo un hombre común como los otros hombres
un hombre con las manos abiertas
y los ojos enormes
con el poder del viento
las alas de los pájaros
y la mirada dulce que acompaña las caricias primeras
Eras tan sólo un hombre desnudo y necesario
una palabra inmensa frente a las frases breves
como si hasta los versos se quedaran de pronto sin sentido
Eras tan sólo un hombre
no lo olvides
y cuando el viento vuelva desde todos los sitios
y la noche cobije los sueños imposibles
cuando el tiempo se esconda
y haya un olor a lluvia prendida en los cristales
mÃrales como un niño
y entrégales de nuevo las manos extendidas
las palabras abiertas
en la herida constante de ser el mensajero
Oscar Ortega, profesor y poeta.
Oscar, más que bienvenida la sorpresa…agradecida en el alma por el detalle y como ves, sonriente y alegre por mi regalo. Elijo este poema por que la idea de un mensajero, un portador de palabras (y sentimientos ligados a ellas) me parece maravillosa, y porque todos los comienzos son ilusionantes, y éste poema es el comienzo de tu libro. La cita de Neruda me conmovió, pues es uno de mis grandes.
Y el verde, ¡ ay, el verde de la portada!. Cuánto me gusta el verde…Gracias de nuevo, amigo. Lamento haber andao perdidilla por estas cosas técnicas tan frÃas y tan raras que al final nos interconectan y consiguen hacernos esbozar sonrisas…Gracias también por preocuparte por esa ausencia y preguntar por mà en el foro. Un beso enorme para tà y los tuyos, y te mando mail sin falta…Muchos besos, y felicidades.

arandanilla
