Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Ludwig van Beethoven
arandanilla
arandanilla
Con las piedras, con el viento…
Con las piedras, con el viento
hablo de mi reino.
Mi reino vivirá mientras
estén verdes mis recuerdos.
Cómo se pueden venir
nuestras murallas al suelo.
Cómo se puede no hablar
de todo aquello.
El viento no escucha. No
escuchan las piedras, pero
hay que hablar, comunicar,
con las piedras, con el viento.
Hay que no sentirse solo.
CompañÃa presta el eco.
El atormentado grita
su amargura en el desierto.
Hay que desendemoniarse,
liberarse de su peso.
Quien no responde, parece
que nos entiende,
con las piedras, con el viento.
Se exprime asà el alma. AsÃ
se libra de su veneno.
Descansa, comunicando
con las piedras, con el viento.
José Hierro.
Me permito dedicarte este poema a ti (ya lo puse otra vez, no recuerdo cuándo), que me creaste este sitio para exprimir mi alma y librarla de su veneno. A ti también esta canción que ya sabes es cuanto menos bienvenida en un dÃa como hoy, nublado. Cuántos conciertos. Tendremos que hacer mapas para recorrer ciudades, diseños de camisetas, letrillas aprendernos con unos cuantos acordes de tu guitarra, amigo. Jeeee…Emoticono sonriente.
Prueba a ser una nube, a flotar, alcotán sobre praderas.
Prueba a surcar rÃos, a luchar por ellos,
A sentirte arcilla y caña de ribera.
Laurel en gota que espejea
Y errar cometa vegetal sin hilos
Prueba a surcar rÃos aunque el agua solo llegue a tus rodillas
O te cubra y esté frÃa.
Verás que hay más
Que la corona de espinas bajo la que te resguardas,
Verás que hay más,
Verás que el mundo gira más.
Por eso no estés triste, amor.
Por eso no estés triste
Por eso no estés triste amor,
Que no estés triste.
Antes que la tristeza sea de suela de zapato
Humildad y camino
O letra de abecedario,
Ser látigo y restallar a la modorra los sentimientos,
Ladera para que resbalen las penas.
Por eso no estés triste, amor.
Por eso no estés triste
Por eso no estés triste amor,
Que no estés triste.
Prueba a ser arlequÃn,
Regalar inasible tu entereza.
Prueba a surcar rÃos, a luchar por ellos,
Sentir que reverdeces, que creces en la entrega.
Tropel, caudal de mieles turbias,
Barquito liberado a la corriente.
Prueba a surcar rÃos aunque sean ramblas de cantos
Si consigues alejarte de ti misma.
Verás que hay más
Que son rosarios de lamentos bajo los que te marchitas,
Verás que hay más
Verás que el mundo gira más.
Por eso no estés triste, amor.
Por eso no estés triste
Por eso no estés triste amor,
Que no estés triste.
Por nuestro maravilloso e indefinible pecador de la pradera: Manolo GarcÃa.
Y no te me olvides:
Un hombre alegre
es uno más
en el coro de hombres alegres
un hombre triste
no se parece
a ningún otro
hombre triste.
Ah, y para que sonrÃas más, sobre los tejados se duerme la tarde...

arandanilla
Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sà mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo serÃa aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oÃr sin escalofrÃo;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el dÃa y la noche son para mà lo que quiera,
y mi cuerpo y espÃritu flotan en su cuerpo y espÃritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.
Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.
Luis Cernuda.
Feliz dÃa a todos, en especial a aquéllos a quienes hoy se les hace todo un poco cuesta arriba…Amad mucho y bien.
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