Vuelvo a retomar un giro grande…un cambio para bien, dicen.
Quizá muchos no entiendan las razones de mi estado de ánimo, la dificultad que veo en las cosas ahora mismo…se hace una empresa titánica comenzar, dar el primer paso, incluso respirar. La vida nos presenta situaciones, y hemos de afrontarlas. Dormir mal se ha convertido en una costumbre, se dan vueltas a las mismas cosas, a los mismos sentimientos y dudas. Pero no queda otra que coger carretera y sueños y alejarse un poco. He de aprender finalmente que la vida es esto, un irse, intentando regresar siempre…
Ultimo día para prepararse, mentalizarse, materializar el sentimiento de nostalgia, desprenderse del miedo y recorrer el camino que estaba destinado para mí. Habrá quien mire atrás y se ría o se escandalice…tendemos a compararnos constantemente, pero las vidas de las personas no se pueden contrastar, no hay dos seres humanos iguales. Y mi tiempo tiene que fluir, cambiar, evolucionar…Esta primera etapa es lo que tiene, y ha de pasar, como todas…
Espero poder decir pronto que nunca llueve eternamente y me llego todo el sol de golpe a la ventana, que aunque entristezca un pensamiento constante, puedo aún disfrutar de lo que tanto tiempo me costó tener conmigo. Quiero pensar que tras esos kilómetros se esconde el camino a un yo más alegre, más diáfano y valiente. He de volver, y ser feliz. Después de todo, es el mismo mar el que vemos…

El antes y el después…es el comienzo del fin para muchas cosas…Para bien o para mal, la acción y la palabra no siempre van de la mano…Terminan las hogueras por perder sus llamas.
Con un buen guión puedes hacer una película buena o una película mala. Con un mal guión sólo tendrás películas malas.
Kurosawa, Akira
Esto mismo pasa con algunas mujeres. Por más que quieran, no tienen más que un mal guión que las oriente…
“La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será.
Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes.
Entonces, ¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?”
La insoportable levedad del ser, por Milan Kundera

El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: “Es envidiable”.
Jorge Luis Borges
En muchos casos habría que aprender a callar. Ser silenciosamente alegre, pasar por la vida y las personas como un aguacero breve que apenas se recuerda con el paso de los días. Es inútil el argumentar, el encenderse o expresar abiertamente aquello que nos molesta, de repetitivo y cansino. Se nos puede tachar de tozudos, cegatos, insolentes quizá. Hay que sumarse a la envidia colectiva, a esa silenciosa sombra que se advierte en las palabras de los demás, al “te doy la razón porque es tuya” y quedarse con la razón de uno, la propia, que es la válida cuando de vivir en paz con uno mismo se trata…Es más fácil estar así…lo malo es cuando no se sabe cómo empezar el cambio, cómo dar la moneda al otro porque sencillamente, ni nos hace falta la moneda, ni nos apetece aceptarla. Siempre envidié la inteligencia, la serenidad, el positivismo. Lo material, por mucha carencia que haya vivido, me parecía absurdo envidiarlo. Aprendes de las personas que están más vacías de lo que en un primer momento parecen…quítales la buena vida y se vuelven irascibles. Ofréceles una vida mejor y no tienen bastante. Pero no tienen bastante por que el de al lado, siempre tiene más…no es justo, no es de iguales. Pero es que no somos iguales.
Admiro a las personas que han sacrificado sus años por un sueño, que lo han visto cumplido y ahora lo disfrutan. Me cansa quien constantemente ve en ese sueño un privilegio que no debería disfrutar, con esa excusa absurda de la igualdad. Si existiera la igualdad, muchas cosas iban a parecerles incluso peor. No sé, pero quizá les daba a probar lo que tanto ansían. Es fácil ser borrega conformista (y consumista, que es la raíz del problema), y dejarse llevar por la crítica fácil y copiada, que parte de la base de la ignorancia, y sólo encuentra dos o tres razones para hundir al de enfrente. Si quieres algo, lucha, si no te gusta lo que tienes, cámbialo, si no te gusta que el otro tenga lo que tú no tienes, mueve el culo del sofá, aplícate y déjate de cuentos. No envidies, actúa. Sé tú mejor, consigue superarte, y punto.
Quizá debiéramos dejar de mirar tanto el ombligo ajeno para ver por qué nosotros no hemos conseguido lo que el otro, y empezar a cambiar las cosas…Es triste…es torpe.
En fin, que es una de esas noches en que piensas, “¿Y yo para qué pierdo el tiempo en esto?” Que mejor es ignorar, que no es lo mismo que ser ignorante, y hablar con uno mismo cuando hablar con los otros es perder el tiempo. Y si eso parece una actitud infantil porque al final todos pecamos de lo mismo, de no respetar opiniones ajenas, pues sí…después de todo sabemos de dónde viene todo…y hay verdades que se ven más allá de las palabras…
La envidia hace muecas, no se ríe.
Lord Byron